Joybubbles, The Whistler

Octubre 24th, 2008

El 25 de Mayo de 1949 nacía en Richmond, Virginia Josef Carl Engressia, Jr. un niño que estaba llamado a convertirse en el padre del phreaking e inspirador del movimiento hacker. Nació ciego y no tuvo una infancia feliz, por una parte fue víctima de abusos sexuales a mano de una de sus profesoras, una monja. Por otra, sus constantes mudanzas debido a que su padre trabajaba como fotógrafo para diferentes escuelas y el empeño de su madre en empujarlo para que aprovechara su elevado coeficiente intelectual hicieron, como el mismo dijo más tarde, que perdiera su infancia.

Pero Josef Engressia no era un niño cualquiera, el hecho de que fuera ciego no era lo único que lo diferenciaba de los demás. Su cociente intelectual (IQ) sobrepasaba los 170, lo que lo convertía en un genio genuino. Esto le permitió interesarse desde muy temprana edad por el funcionamiento de las líneas teléfonicas, aunque más que interesarse hay que decir que estaba obsesionado con los teléfonos y su funcionamiento, de hecho sus padres decidieron prescindir del teléfono una temporada (5 años) para intentar controlar a su hijo. Al final se dieron cuenta que la medida era inútil y su madre lo alentó a leer documentos técnicos sobre el tema.

Pero es que Josef había sido bendecido con otro don, el oído absoluto, una rara habilidad innata que permite, entre otras cosas, distinguir cualquier nota y reproducirla sin tener referencias previas; incluso más extraordinaria era su capacidad para silbar a altísimas frecuencias, algo casi imposible para el resto de nosotros.

A la edad de 9 años, mientras realizaba una llamada de larga distancia, oyó un ruido de fondo. Decidió imitarlo y descubrió que la línea se cortaba. Había silbado a 2600Hz, una de las señales claves que usaba la compañía Bell para la comunicación entre centralitas. Aquí fue donde comenzó su leyenda.

Por aquel entonces en el que todo era analógico, los ingenieros de la Bell Company se enfrentaban a un dilema sobre como transportar las señales entre las distintas centralitas. Por un lado había que llevar la voz, pero además era necesario llevar señales de control como, por ejemplo, el fin de llamada. Había básicamente dos soluciones, se podían usar dos circuitos paralelos, uno para voz y otro para control, o bien buscar alguna manera de incluir voz y datos en el mismo circuito. La primera era la alternativa cara, ya que prácticamente duplicaba los costes. Así que se decidieron por lo segundo, para conseguir esto pusieron las señales de control a una frecuencia muy elevada y díficilmente reproducible por el hombre. Sin duda la instalación les salió bastante barata, pero aún a día de hoy se arrepienten de su decisión.

Josef Engressia, tras su apasionante descubrimiento, no tardó en averiguar que podía llamar gratis a cualqueir lado. Era bastante sencillo: llamaba a un número gratuito, lanzaba su silbido de 2600Hz (imitación perfecta de la señal de control de fin de llamada) y el otro extremo de la línea se desconectaba. Su extremo seguía conectado y la línea pasaba a un estado de operador desde el que podía realizar una nueva llamada sin coste adicional.

Es famosa la anécdota en la que se cuenta que fue conectándose de centralita en centralita, de estado en estado, de país en país, hasta que hizo que la llamada girara alrededor del mundo y volviera a un teléfono que estaba unos metros más allá. El mismo recogió la llamada y oyó su voz al otro lado de la línea debido al retardo telefónico.

A la edad de 12 años fue localizado por la Bell Company y arrestado. Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y algunos definieron a Josef como un phreaker, de phone (teléfono) y freak (fanático)… se acuñaba un termino que iba a ser el precursor de toda una cultura. Josef se convirtió en referencia para muchos, recibía constantemente cartas y llamadas de gente que como él habían descubierto fallos en la red de la Bell Company.

A mitad de los 70, cuando la digitalización se introdujo en el sistema telefónico y acabo con el antiguo método de comunicación entre centralitas, ya silbar no servía para nada. Pero las proezas de Josef Engressia se habían extendido por todo EEUU y era aclamado con un auténtico héroe.

La vida de Josef fue muy peculiar, durante la década de los 60 estudió filosofía en la universidad  de South Florida, de donde fue expulsado después de que lo pillaran haciendo llamadas para sus compañeros, a los que cobraba un dolar por la conferencia. Precisamente fue en la universidad donde se ganó el sobrenombre de The Whistler, que podríamos traducir como El Silbador. En el 71 se mudó a Memphis, en donde se le imputaron cargos por fraude telefónico, durante este época se convirtió en nervio central del movimiento phreaking y ayudó a muchos a explorar el mundo de las comunicaciones telefónicas. Tuvo varios trabajos relacionados con los teléfonos, desde limpiarlos a detectar problemas en redes telefónicas. En Junio del 82, cansado de sus trabajos basura, se mudó a Minneapolis donde subsistió gracias a una paga por invalidez y a algunas colaboraciones que realizó como investigador.

A los 40 años miró hacia atrás y decidió recuperar la infancia perdida. Se cambió el nombre por Joybubbles y proclamó que a partir de ese momento tendría 5 años para siempre. Fundó La Iglesia de la Eterna Niñez de la que fue pastor y cuyo principal objetivo era luchar por los derechos de los niños. En la última etapa de su vida se volcó en acciones humanitarias.

Murió en agosto del 2007 a la edad de 58 años por causas desconocidas, aunque algunas fuentes apuntan a un posible paro cardíaco. Su leyenda marcó un hito en la historia y  seguirá presente en la memoria colectiva hasta el fin de los días.

Fuentes

http://www.nytimes.com/2007/08/20/us/20engressia.html/partner/rssnyt

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=434506&idseccio_PK=1021

http://es.wikipedia.org/wiki/Joe_Engressia

Categorías: Cibercriminales |

1 comentario

  1. Adri

    Buenísimo, me ha encantado la historia :)

    Voy a recomendar este post en acatos.

Deja un comentario